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Mascotas Actualizado 13 Oct 2026 17 min de lectura

Parásitos intestinales en perros y gatos: síntomas y prevención

Los parásitos intestinales son relativamente frecuentes en perros y gatos y pueden afectar tanto a animales jóvenes como adultos.

Algunos producen síntomas digestivos evidentes, mientras que otros pueden permanecer durante un tiempo sin provocar señales fácilmente reconocibles.

Por eso, que una mascota tenga buen aspecto o unas heces aparentemente normales no permite descartar completamente una infección parasitaria.

Entre los parásitos que pueden encontrarse en perros y gatos existen diferentes tipos de gusanos intestinales y también organismos microscópicos, como Giardia.

La forma de contagio, el riesgo y el tratamiento dependen del parásito, de la edad del animal, de si sale al exterior, si caza, si come carne cruda, si convive con otros animales y de otras características de su estilo de vida.

Por este motivo, actualmente resulta más apropiado hablar de una desparasitación adaptada al riesgo de cada mascota que aplicar exactamente la misma pauta a todos los perros y gatos.

En esta guía de Mediguía repasamos cuáles son algunos de los principales parásitos intestinales, qué síntomas pueden producir, cómo se diagnostican y qué medidas podemos utilizar para reducir el riesgo de infección.

¿Qué son los parásitos intestinales?

Son organismos capaces de vivir dentro del aparato digestivo del animal y aprovechar sus recursos para desarrollarse o reproducirse.

Podemos encontrar diferentes grupos.

Entre ellos:

  • Nematodos: gusanos redondos, como los ascáridos o anquilostomas.
  • Cestodos: gusanos planos segmentados conocidos habitualmente como tenias.
  • Protozoos: organismos microscópicos, como Giardia o Cystoisospora.

Cada uno presenta un ciclo biológico diferente, por lo que su prevención y tratamiento tampoco son exactamente iguales.

¿Todos los perros y gatos pueden tener parásitos?

Sí, aunque el riesgo no es igual para todos.

Un gato que vive exclusivamente dentro de una vivienda, no caza y no consume carne cruda tiene una exposición diferente a la de un gato que sale diariamente al exterior.

De la misma forma, un perro urbano que pasea siempre controlado puede presentar un riesgo diferente al de un perro que:

  • Caza.
  • Come presas.
  • Consume vísceras.
  • Tiene acceso sin supervisión al exterior.
  • Convive con muchos otros perros.

La edad también es importante.

Los cachorros y gatitos necesitan especial atención porque determinadas infecciones son más frecuentes en animales jóvenes y algunas pueden transmitirse desde la madre.

Ascáridos o lombrices intestinales

Los ascáridos son gusanos intestinales frecuentes en perros y gatos.

Entre ellos se encuentran especies del género Toxocara.

Los animales pueden infectarse de diferentes formas dependiendo de la especie del parásito.

Entre las posibles vías se encuentran:

  • Ingestión de huevos presentes en el ambiente.
  • Ingestión de determinados animales que contienen larvas.
  • Transmisión materna en algunas especies.

Los cachorros y gatitos son especialmente importantes en el control de estos parásitos.

¿Qué síntomas pueden producir los ascáridos?

Algunos animales infectados pueden no mostrar síntomas.

Cuando aparecen, podemos observar:

  • Diarrea.
  • Mal crecimiento.
  • Abdomen distendido.
  • Pelaje de peor aspecto.
  • Pérdida de peso.
  • Vómitos.

En algunas ocasiones pueden observarse gusanos en las heces o en el vómito.

Las infecciones intensas pueden resultar especialmente problemáticas en animales jóvenes.

Anquilostomas

Los anquilostomas son pequeños gusanos capaces de fijarse a la mucosa intestinal y alimentarse de sangre.

Dependiendo de la especie, el contagio puede producirse mediante:

  • Ingestión de larvas.
  • Penetración de larvas a través de la piel.
  • Ingestión de animales infectados.
  • Transmisión durante la lactancia en algunas especies.

Una infección importante puede provocar pérdida de sangre.

Anemia y anquilostomas

Los animales jóvenes pueden resultar especialmente vulnerables.

Entre las posibles manifestaciones se encuentran:

  • Debilidad.
  • Encías pálidas.
  • Pérdida de peso.
  • Diarrea.
  • Heces muy oscuras en determinadas infecciones.

Una anemia importante en un cachorro o gatito requiere valoración veterinaria.

Atención veterinaria

Si un cachorro o gatito presenta debilidad marcada, encías muy pálidas, diarrea intensa, vómitos repetidos o un deterioro rápido de su estado general, busca atención veterinaria.

Tricúridos

Los tricúridos son otro grupo de gusanos intestinales, especialmente relevantes en perros.

Pueden localizarse principalmente en el intestino grueso.

Las infecciones importantes pueden provocar:

  • Diarrea.
  • Mucosidad.
  • Sangre en las heces.
  • Pérdida de peso.
  • Deshidratación.

Los huevos pueden persistir durante bastante tiempo en determinados ambientes, lo que puede favorecer reinfecciones.

Tenias

Las tenias o cestodos son gusanos planos formados por diferentes segmentos.

Existen varias especies capaces de parasitar a perros y gatos.

Una de las más conocidas es Dipylidium caninum.

Su ciclo está estrechamente relacionado con las pulgas.

¿Qué tienen que ver las pulgas con las tenias?

Un perro o gato puede ingerir accidentalmente una pulga infectada mientras se lame o mordisquea.

Después, el parásito puede completar su desarrollo dentro del intestino.

Por este motivo, cuando existe una infección por Dipylidium no basta con tratar únicamente el parásito intestinal.

También resulta fundamental controlar las pulgas.

Segmentos parecidos a granos de arroz

En determinadas infecciones por tenias los propietarios pueden observar pequeños segmentos alrededor del ano, sobre el pelo o en las heces.

Pueden tener un aspecto que recuerda a pequeños granos de arroz.

Si observas algo parecido, puedes realizar una fotografía o conservar una muestra de forma adecuada para enseñársela al veterinario.

Tenias asociadas a la caza y carne cruda

Otros cestodos pueden transmitirse cuando perros o gatos:

  • Cazan.
  • Comen pequeños animales.
  • Consumen vísceras.
  • Acceden a cadáveres.
  • Consumen determinados alimentos crudos contaminados.

Por este motivo, el estilo de vida del animal influye directamente en el programa de control parasitario.

Giardia: no es un gusano

Giardia es un protozoo intestinal microscópico.

Los perros y gatos pueden infectarse al ingerir formas resistentes del parásito presentes en:

  • Agua contaminada.
  • Ambientes contaminados.
  • Superficies.
  • Pelaje.
  • Material contaminado con heces.

La transmisión se produce fundamentalmente por vía fecal-oral.

¿Qué síntomas puede producir Giardia?

Algunos animales infectados no presentan síntomas.

Otros pueden desarrollar:

  • Diarrea.
  • Heces blandas recurrentes.
  • Molestias abdominales.
  • Pérdida de peso en determinados casos.

Las infecciones pueden resultar especialmente problemáticas en animales jóvenes o en situaciones donde conviven muchos animales.

La higiene es especialmente importante con Giardia

El tratamiento farmacológico puede no ser suficiente si el animal vuelve a exponerse continuamente a un ambiente contaminado.

Por este motivo pueden ser necesarias medidas como:

  • Retirar rápidamente las heces.
  • Limpiar correctamente las zonas contaminadas.
  • Mantener limpios los recipientes.
  • Evitar agua potencialmente contaminada.
  • Seguir las instrucciones del veterinario sobre higiene del animal y del entorno.

Coccidios

Otros protozoos intestinales que pueden afectar a perros y gatos pertenecen al grupo de los coccidios.

Entre ellos se encuentran especies de Cystoisospora.

Los animales jóvenes pueden presentar mayor riesgo de enfermedad.

Entre los posibles síntomas pueden encontrarse:

  • Diarrea.
  • Deshidratación.
  • Malestar.
  • Pérdida de peso.

El diagnóstico y tratamiento deben establecerse veterinariamente.

¿Cómo se contagian los parásitos intestinales?

No existe una única vía.

Dependiendo del parásito, el contagio puede producirse por:

  • Ingestión de huevos presentes en el suelo.
  • Contacto con heces contaminadas.
  • Beber agua contaminada.
  • Comer presas.
  • Consumir carne o vísceras crudas.
  • Ingerir pulgas.
  • Transmisión materna.
  • Penetración de determinadas larvas a través de la piel.

Por eso resulta imposible establecer el riesgo únicamente observando si el animal “parece limpio”.

¿Puede contagiarse un perro oliendo heces?

Oler unas heces no significa necesariamente que vaya a infectarse.

Pero durante los paseos un perro puede lamer superficies, ingerir tierra o entrar en contacto con material contaminado.

Impedir que coma heces o restos encontrados en la calle ayuda a reducir diferentes riesgos sanitarios.

Recoge siempre las heces

Retirar rápidamente las heces de nuestra mascota es una de las medidas preventivas más sencillas.

Ayuda a disminuir la contaminación de:

  • Parques.
  • Jardines.
  • Patios.
  • Zonas caninas.
  • Espacios públicos.

Esta medida protege tanto a otros animales como a las personas.

Los gatos también necesitan una buena higiene del arenero

El arenero debe limpiarse regularmente.

Conviene:

  • Retirar las deposiciones con frecuencia.
  • Mantener limpio el recipiente.
  • Lavarse las manos después de manipularlo.
  • Evitar colocar el arenero cerca de zonas donde preparamos alimentos.

En hogares con varios gatos puede ser todavía más importante mantener unas buenas condiciones higiénicas.

¿Un animal de interior puede tener parásitos?

Sí.

El riesgo puede ser menor en determinadas situaciones, pero no es necesariamente cero.

Además, un animal considerado “de interior” puede tener otras exposiciones.

Por ejemplo:

  • Convivencia con otro animal que sale fuera.
  • Ingestión accidental de una pulga.
  • Acceso ocasional a terrazas o jardines.
  • Viajes.
  • Consumo de determinados alimentos crudos.

Por ello la estrategia debe individualizarse.

¿Por qué los cachorros necesitan especial atención?

Los animales jóvenes pueden adquirir determinados parásitos muy pronto.

Además, una carga parasitaria que un adulto toleraría relativamente bien puede provocar problemas más importantes en un cachorro pequeño.

Pueden aparecer:

  • Mal crecimiento.
  • Diarrea.
  • Vómitos.
  • Anemia.
  • Abdomen distendido.

Por ello existen protocolos específicos de desparasitación para las primeras etapas de vida.

Desparasitación de cachorros

Las guías veterinarias europeas establecen programas más intensivos durante los primeros meses.

Como orientación general, los cachorros pueden comenzar la desparasitación frente a determinados ascáridos desde aproximadamente las 2 semanas de edad, repitiendo posteriormente los tratamientos según el protocolo veterinario durante el crecimiento.

La pauta debe ajustarse al producto utilizado y a la situación del animal.

Desparasitación de gatitos

En gatitos también existen protocolos específicos.

Las recomendaciones europeas contemplan comenzar frente a determinados ascáridos aproximadamente a partir de las 3 semanas de edad, continuar durante el periodo de lactancia y posteriormente mantener una estrategia adecuada durante los primeros meses.

La pauta concreta debe establecerla el veterinario.

La madre también puede necesitar tratamiento

Dependiendo del parásito y del momento reproductivo, puede ser necesario coordinar el tratamiento de las madres con el de sus crías.

No deben administrarse antiparasitarios a una hembra gestante o lactante sin comprobar previamente que el producto y la pauta son adecuados para esa situación.

¿Cada cuánto hay que desparasitar a un perro?

No existe una frecuencia única adecuada para todos los perros.

Las recomendaciones actuales valoran factores como:

  • Acceso al exterior.
  • Contacto con otros perros.
  • Caza.
  • Ingestión de presas.
  • Consumo de carne cruda.
  • Zona geográfica.
  • Viajes.
  • Convivencia con niños pequeños o personas especialmente vulnerables.

Por eso dos perros pueden necesitar estrategias distintas aunque tengan la misma edad.

¿Cada cuánto hay que desparasitar a un gato?

También depende de su estilo de vida.

Un gato que vive exclusivamente dentro de casa y no caza suele tener un perfil de riesgo diferente al de un gato que:

  • Sale libremente.
  • Caza ratones.
  • Come aves.
  • Tiene pulgas.
  • Consume carne cruda.

La pauta debe adaptarse a ese riesgo.

¿Desparasitar cada tres meses es siempre correcto?

No necesariamente.

La conocida pauta de “cada tres meses” puede resultar apropiada en determinadas situaciones, pero no debería considerarse una regla universal para cualquier perro o gato.

Algunas mascotas pueden necesitar controles más frecuentes.

Otras pueden seguir una estrategia basada en análisis periódicos de heces y tratamiento cuando sea necesario.

El veterinario puede determinar cuál es el enfoque más adecuado.

La desparasitación debe individualizarse

Edad, alimentación, acceso al exterior, caza, viajes y convivencia con otras mascotas o personas modifican el riesgo. Evita aplicar una pauta genérica sin comprobar si es adecuada para tu animal.

¿Desparasitar o analizar las heces?

Los análisis coprológicos son una herramienta importante para detectar diferentes parásitos intestinales.

Dependiendo del caso, el veterinario puede recomendar:

  • Tratamientos periódicos.
  • Análisis de heces y tratamiento según los resultados.
  • Una combinación de ambas estrategias.

La frecuencia dependerá del riesgo de cada animal.

¿Cómo se analiza una muestra de heces?

Existen diferentes técnicas veterinarias.

Entre ellas pueden utilizarse:

  • Examen microscópico.
  • Técnicas de flotación fecal.
  • Detección de antígenos.
  • Pruebas moleculares en determinados casos.

No existe una única prueba ideal para todos los parásitos.

El veterinario seleccionará la técnica apropiada según la sospecha clínica.

Una muestra negativa no siempre descarta completamente una infección

Algunos parásitos pueden eliminar huevos, quistes u otras formas de manera intermitente.

Además, determinadas infecciones pueden encontrarse en fases en las que la detección resulta más difícil.

Por ello, cuando existe una sospecha clínica importante, el veterinario puede recomendar repetir muestras o utilizar técnicas adicionales.

Cómo recoger una muestra de heces

Si el veterinario solicita una muestra:

  • Recógela lo más fresca posible.
  • Utiliza un recipiente limpio y bien cerrado.
  • Evita contaminarla con tierra o arena en la medida de lo posible.
  • Identifica la muestra si hay varios animales.
  • Consulta cómo conservarla hasta llevarla a la clínica.

No recojas una cantidad enorme.

La clínica puede indicarte cuánto necesita.

No todos los antiparasitarios sirven para todos los parásitos

Este punto es fundamental.

La palabra “desparasitante” no significa que un producto elimine absolutamente cualquier parásito intestinal.

Diferentes principios activos actúan frente a diferentes especies.

Un tratamiento eficaz frente a ascáridos puede no ser necesariamente el tratamiento apropiado para Giardia, y viceversa.

Por eso resulta importante saber qué estamos intentando prevenir o tratar.

No utilices medicamentos sobrantes

No reutilices un antiparasitario simplemente porque haya sobrado de otro animal.

Antes debemos comprobar:

  • Especie.
  • Peso.
  • Edad.
  • Principio activo.
  • Dosis.
  • Fecha de caducidad.
  • Parásito frente al que se utiliza.

Un medicamento apropiado para un perro puede no ser adecuado para un gato.

El peso importa

Muchos medicamentos veterinarios se administran según el peso.

Es recomendable conocer el peso actualizado de la mascota antes de administrar un producto.

Esto resulta especialmente importante en cachorros y gatitos, cuyo peso cambia rápidamente.

¿Puede un animal volver a infectarse después del tratamiento?

Sí.

Un antiparasitario puede eliminar una infección determinada sin proporcionar necesariamente protección permanente frente a una nueva exposición.

Si el animal vuelve a:

  • Comer una presa.
  • Ingerir una pulga.
  • Entrar en contacto con un ambiente contaminado.

puede reinfectarse.

Por eso el control parasitario combina tratamiento y prevención.

Las pulgas deben controlarse

Como vimos en nuestra guía sobre pulgas y garrapatas, las pulgas también pueden participar en el ciclo de determinados parásitos intestinales.

Controlarlas ayuda a reducir el riesgo de infección por Dipylidium caninum.

En una infestación puede ser necesario actuar tanto sobre las mascotas como sobre el ambiente.

Cuidado con las presas

Los animales que cazan presentan un perfil de riesgo diferente.

Ratones, aves y otros animales pueden participar en ciclos parasitarios.

Esto resulta especialmente relevante en:

  • Gatos con acceso libre al exterior.
  • Perros de caza.
  • Perros rurales.
  • Animales que consumen cadáveres o vísceras.

Carne cruda y riesgo parasitario

Consumir carne o vísceras crudas puede aumentar la exposición a determinados parásitos dependiendo del origen y características del alimento.

Si utilizas una dieta basada en alimentos crudos, conviene comentarlo con el veterinario para adaptar tanto la nutrición como el control parasitario.

Evita que beban de agua potencialmente contaminada

Charcos, recipientes comunitarios mal mantenidos y otras fuentes de agua pueden representar una vía de exposición a determinados microorganismos y parásitos.

Durante excursiones o viajes puede resultar útil llevar agua propia para la mascota.

Parques y zonas caninas

Los lugares frecuentados por muchos perros pueden acumular contaminación fecal si los propietarios no recogen correctamente las deposiciones.

Esto no significa que debamos evitar los parques.

Pero sí resulta recomendable:

  • Recoger siempre las heces.
  • Evitar que el perro coma deposiciones.
  • Evitar agua estancada.
  • Mantener el programa veterinario preventivo.

¿Los parásitos de las mascotas pueden afectar a personas?

Algunos sí.

Determinados parásitos de perros y gatos tienen importancia zoonósica, es decir, pueden afectar también a los seres humanos.

Entre los ejemplos se encuentran determinadas especies de:

  • Toxocara.
  • Anquilostomas.
  • Echinococcus.
  • Otros parásitos dependiendo de la región y exposición.

La existencia de este riesgo no significa que convivir con perros o gatos sea peligroso.

Una buena higiene, control veterinario y recogida de heces reducen considerablemente la exposición.

Niños y parásitos

Los niños pequeños pueden tener mayor contacto con:

  • Tierra.
  • Parques.
  • Areneros.
  • Superficies cercanas al suelo.

Además, pueden llevarse las manos a la boca con mayor frecuencia.

Por ello resulta especialmente importante:

  • Recoger las heces.
  • Mantener controlados los parásitos de las mascotas.
  • Lavarse las manos.
  • Evitar contaminación fecal de zonas de juego.

Lavarse las manos sigue siendo una medida fundamental

Es recomendable lavarse las manos:

  • Después de recoger heces.
  • Después de limpiar el arenero.
  • Antes de preparar alimentos.
  • Después de realizar determinadas tareas de limpieza relacionadas con animales.

No es necesario obsesionarse con la higiene.

Son medidas básicas y sencillas.

¿Hay que desinfectar toda la casa si aparece un parásito?

No siempre.

Las medidas ambientales dependen del parásito diagnosticado.

Por ejemplo, el control de Giardia puede requerir una atención especial a la limpieza y contaminación fecal.

Otros parásitos necesitan estrategias diferentes.

Pregunta al veterinario qué medidas son realmente necesarias para evitar utilizar productos o procedimientos innecesarios.

Cuando conviven varios animales

Si uno de ellos recibe un diagnóstico parasitario puede ser necesario valorar a las demás mascotas.

Esto dependerá del parásito y de las condiciones de convivencia.

No debemos administrar automáticamente el mismo tratamiento a todos sin comprobar que sea adecuado para cada animal.

¿Qué síntomas deberían hacernos pensar en parásitos?

Entre los posibles signos se encuentran:

  • Diarrea.
  • Heces blandas recurrentes.
  • Vómitos.
  • Pérdida de peso.
  • Abdomen distendido.
  • Mal crecimiento.
  • Pelaje de peor aspecto.
  • Sangre o mucosidad en las heces.
  • Segmentos visibles alrededor del ano.

Pero muchos de estos síntomas también aparecen en enfermedades completamente diferentes.

No podemos diagnosticar una parasitosis únicamente observando los síntomas.

¿Puede tener parásitos sin síntomas?

Sí.

Algunas infecciones intestinales pueden ser asintomáticas o producir manifestaciones tan leves que pasan inadvertidas.

Esta es una de las razones por las que las revisiones y los análisis de heces pueden formar parte de los programas preventivos.

Cuándo acudir al veterinario

Solicita valoración especialmente si aparecen:

  • Diarrea persistente.
  • Vómitos repetidos.
  • Sangre en las heces.
  • Pérdida de peso.
  • Debilidad.
  • Encías pálidas.
  • Deshidratación.
  • Abdomen muy distendido.
  • Parásitos visibles.

En cachorros y gatitos conviene ser especialmente prudentes porque pueden deteriorarse más rápidamente.

Especial atención a cachorros y gatitos

Diarrea intensa, vómitos repetidos, debilidad, deshidratación o encías muy pálidas en animales jóvenes necesitan valoración veterinaria. No intentes solucionar una posible parasitosis administrando medicamentos al azar.

¿Qué llevará el veterinario a cabo?

Dependiendo de los síntomas puede realizar:

  • Exploración física.
  • Análisis de heces.
  • Pruebas específicas para determinados parásitos.
  • Análisis de sangre si existe sospecha de anemia u otras complicaciones.
  • Otras pruebas cuando sea necesario.

Con esta información podrá seleccionar el tratamiento apropiado.

No todos los casos de diarrea necesitan un antiparasitario

La diarrea puede aparecer por numerosos motivos.

Entre ellos:

  • Cambios de alimentación.
  • Infecciones.
  • Problemas digestivos.
  • Ingestión de alimentos inadecuados.
  • Enfermedades sistémicas.

Administrar repetidamente desparasitantes sin saber qué ocurre puede retrasar el diagnóstico adecuado.

No utilices remedios caseros para desparasitar

Productos como ajo, determinadas hierbas o mezclas caseras no sustituyen un tratamiento veterinario eficaz.

Algunas sustancias supuestamente “naturales” también pueden resultar tóxicas para perros y gatos.

Si existe una parasitosis, utiliza un medicamento veterinario adecuado siguiendo las indicaciones correspondientes.

Una buena prevención combina varias medidas

El control parasitario no consiste únicamente en administrar una pastilla cada cierto tiempo.

También incluye:

  1. Conocer el estilo de vida de la mascota.
  2. Realizar revisiones veterinarias.
  3. Utilizar análisis de heces cuando correspondan.
  4. Aplicar una pauta antiparasitaria adecuada.
  5. Recoger las heces.
  6. Controlar las pulgas.
  7. Evitar el acceso a vísceras, cadáveres y presas cuando sea posible.
  8. Mantener una buena higiene.

Preguntas frecuentes sobre parásitos intestinales

¿Cómo sé si mi perro tiene lombrices?

Algunos perros muestran diarrea, abdomen distendido, vómitos, pérdida de peso o gusanos visibles, pero otros pueden no presentar síntomas. Un análisis de heces puede ayudar a detectar diferentes parásitos.

¿Mi gato puede tener parásitos aunque nunca salga?

Sí, aunque en determinadas situaciones el riesgo sea menor. La convivencia con otros animales, las pulgas, la alimentación y otros factores también influyen.

¿Hay que desparasitar cada tres meses?

No existe una pauta universal. La frecuencia debe adaptarse al riesgo individual o combinarse con análisis coprológicos según las recomendaciones veterinarias.

¿Una pastilla elimina todos los parásitos?

No necesariamente. Los medicamentos tienen diferentes espectros de acción. Algunos parásitos requieren tratamientos específicos.

¿Giardia es una lombriz?

No. Giardia es un protozoo microscópico que vive en el intestino.

¿Las pulgas producen parásitos intestinales?

Las pulgas pueden actuar como hospedador intermediario de Dipylidium caninum. El perro o gato se infecta al ingerir una pulga infectada.

¿Puedo ver siempre los parásitos en las heces?

No. Muchos huevos, quistes y otras formas son microscópicos. No ver gusanos no descarta una infección.

¿Los parásitos pueden causar anemia?

Algunos, como determinados anquilostomas, pueden provocar pérdida de sangre y anemia, especialmente en infecciones importantes.

¿Los humanos podemos contagiarnos?

Algunas parasitosis de perros y gatos tienen potencial zoonósico. La prevención veterinaria, recogida de heces y una buena higiene ayudan a reducir el riesgo.

¿Debo desparasitar a todos mis animales si uno tiene parásitos?

Dependerá del parásito diagnosticado y de la exposición de cada mascota. El veterinario puede indicar qué animales necesitan pruebas o tratamiento.

¿Un cachorro necesita más controles?

Sí. Los animales jóvenes presentan un riesgo especial frente a diferentes parásitos y existen programas específicos de desparasitación durante sus primeros meses.

Revisa el riesgo de tu mascota

Antes de decidir una pauta antiparasitaria podemos responder estas preguntas:

  • ¿Sale al exterior?
  • ¿Caza?
  • ¿Come presas?
  • ¿Consume carne o vísceras crudas?
  • ¿Tiene o ha tenido pulgas?
  • ¿Convive con otros animales?
  • ¿Viaja habitualmente?
  • ¿Es cachorro o gatito?
  • ¿Convive con niños pequeños?

Cuantas más vías de exposición existan, mayor puede ser la necesidad de adaptar el programa preventivo.

Conclusión

Los parásitos intestinales pueden afectar tanto a perros como a gatos y no siempre producen síntomas evidentes.

Ascáridos, anquilostomas, tenias y protozoos como Giardia representan problemas diferentes y no todos se transmiten ni se tratan de la misma manera.

Por ello, la desparasitación no debería reducirse a administrar automáticamente el mismo producto cada cierto número de meses.

La edad, acceso al exterior, alimentación, caza, presencia de pulgas, viajes y convivencia con otros animales o personas modifican el riesgo.

Los análisis de heces también pueden formar parte de una estrategia preventiva adaptada a cada mascota.

En cachorros y gatitos debemos prestar especial atención, ya que determinadas infecciones pueden producir problemas más importantes durante las primeras etapas de vida.

Además, medidas tan sencillas como recoger las heces, limpiar correctamente el arenero, controlar las pulgas y evitar el acceso a presas o alimentos crudos de riesgo ayudan a reducir nuevas infecciones.

Si observas diarrea persistente, pérdida de peso, vómitos repetidos, sangre en las heces, encías pálidas o parásitos visibles, consulta con un veterinario.

Una buena estrategia antiparasitaria protege a nuestra mascota y también contribuye a reducir la contaminación del entorno y determinados riesgos para las personas.

Aviso veterinario de Mediguía

La información publicada en Mediguía tiene finalidad exclusivamente informativa y divulgativa. Las pautas de desparasitación deben adaptarse a la edad, peso, especie, estado de salud y riesgo individual de cada mascota. No administres medicamentos antiparasitarios sin comprobar previamente que son adecuados para ese animal. Ante síntomas digestivos persistentes o sospecha de parasitosis, consulta con un veterinario.

Importante: Mediguía ofrece contenido informativo y divulgativo. No sustituye un diagnóstico, una consulta médica ni un tratamiento indicado por un profesional sanitario. Ante síntomas graves o una urgencia, contacta con los servicios de emergencia.
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